sábado, abril 03, 2004

Intolerancia

Creo que se debería dar gracias por tener un subconsciente en el que los pensamientos, los recuerdos, las vivencias, y demás piezas de cajón desastre, se van moviendo a un albedrío inentendible e incognoscible. Eso da pie a que dejes una puerta abierta para recordarte que en todo lo que haces y/o dices puede haber, como decía Sabina "el hueso de cereza de una duda", que es posible que no tengas razón; que siempre, aunque no haya luz, hay esperanza.; que siempre hay factores que se nos escapan. Es una suerte.

Es este esquema el que me ha permitido, entre otras cosas, seguir vivo, seguir teniendo esperanza en las personas, y confiar ciegamente en que detrás de todo esto hay una mente juguetona, pero no maligna... algo similar al papel de Dios que hacía Alanis Morissette en Dogma.

Ayer tuve una discusión con una persona amiga (primer error) vía Messenger (segundo error) cuando estaba con un estado de ánimo que dificilmente me facultaría para mantener siquiera una conversación sobre el tiempo (tercer y peor error). En relación a un correo que mandé a la lista del smial. Sigo pensando que tenía suficientes razones para mandar ese correo en esos términos, y creo que soy capaz de hablar civilizadamente de esas razones. Pero, como digo arriba, siempre pienso que puedo estar equivocado, y mientras iba en un coche con un amigo le iba dando vueltas a la cabeza. Y llegué a la conclusión de que, efectivamente, me estaba contradiciendo. Una de las cosas que digo en el correo es que ya está bien de meter tensión y basura a la lista, y eso fue exactamente lo que hice yo al mandarlo. Es algo así como ese axioma, que NO inventaron los presidentes de la Casa Blanca y tan antiguo como el hombre, que dice "hacer la guerra por la paz". Es un sinsentido. En estos momentos me siento como un idiota. Pienso que tengo razón, o por lo menos bastante razón, pero el resultado es una sinrazón.

He llegado a la misma conclusión que un amigo hace bastante tiempo: soy un intolerante. No tolero la intolerancia. Qué cosas ¿no? Estamos condenados antes de decir o hacer nada. No hay salida. Y dado que no hay salida, ¿por qué molestarse en molestarse? No me molesta reconocer que ignoro mi ignorancia, pero mis equivocaciones nunca están equivocadas. Aquello que critico es lo más criticable de mí, y es la primera vez que lo he visto tan claro en la realidad como en los libros.

El lenguaje y la vida te permiten hacer estos bellos e hilarantes sinsentidos. Es posible que por eso me guste tanto Sabina. Creo que hace mucho tiempo llegó a una conclusión interesante, la misma a la que llegó Serrat antes que él: que las heridas se pueden curar con canciones.

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